La peor frase del mundo.

La peor frase del mundo es una sanguijuela en la mente de quien la piensa, un gusano envenenado en la boca de quien la dice y una mosca en el oído de quien la escucha. Si se sentido arácnido a lo mejor es un pitido…

La peor frase del mundo depende de las circunstancias de cada uno. La peor frase del mundo puede ser “Hola, ¿estás sola?” o “Adiós” o, como es el caso, “No hace falta que me lo expliques”.

“No hace falta que me lo expliques” significa que me has importado lo suficiente para dejarme de importar. O que no me importan las razones, me basta con los hechos. “No hace falta que me lo expliques” es cállate y actúa porque estás perdiendo lo que sea que tengamos. “No hace falta que me lo expliques”, si necesitas darme tantos datos a algo se debe y yo no te los estoy pidiendo.

Me gusta quien pide lo que quiere y necesita. Acepto relativamente bien un “no puedo”, “no quiero”, “no tengo ganas” y bastante peor cuarenta excusas para llegar al mismo sitio. Me encanta que me cuenten qué pasa cuando no veo porque tengo una imaginación brutal que me coloca siempre en el peor de los escenarios (muchas veces injustamente). Y, por eso precisamente, aprecio enormemente a la gente que no me da todos los detalles, porque me permite enfrentarme a mis propios demonios y aprender a controlarlos. Agradezco enormemente, cuando alguien me teme con la imaginación disparada, que me suelten mínimos detalles en los que apoyarme; pero no puedo evitar sospechar que, cuando no me los cuentan, me esconden algo malo.

El problema no es lo que se esconde, claro. El problema es mío, es creer que va a ser malo… El quid de todo es haber vuelto a perder la confianza en un futuro diferente “a mejor”. Y duele, duele mucho.